lunes, enero 02, 2006

Volver a empezar

Año nuevo, vida nueva, dicen. Y aquí vale el borrón y cuenta nueva, la oportunidad precisa para amantes que piden segunda oportunidad, para el estudiante de los cursos jalados, para la gorda preocupada por su figura, para todo aquel que tiene en el mañana el consuelo a su inconstancia.

Los 31 de diciembre no creo en cábalas aunque si como uvas, y me emociona, como a todos, la oportunidad de comenzar otra vez, de cero, ninguna mejor metáfora para el ciclo de nuestras vidas, para el empezar, empezar y empezar otra vez.

He dejado el correo de hotmail a 21%, he eliminado mails antiquísimos que en su momento fueron importantes de guardar. He limpiado mi cuarto y he botado, como cada vez que lo hago, varios kilos de papel. He sacado las ropas viejas o las que te das cuenta por fin que no te van bien.

En resumen, me he tragado una vez más el chiste del año nuevo, de empezar enero, y veo mi blog, descuidado otra vez y me prometo actualizarlo siempre, todos los días me digo, y si no se puede no importa, ya vendrá otro año nuevo y otras ganas de empezar.

Un abrazo,
Feliz año!

martes, diciembre 13, 2005

En Guadalajara hay una Feria

Recuerdos, impresiones y apuntes de una fiesta de libros.

De pronto estás parado en medio de un laberinto de pasillos sin fin. No ves las salidas, sólo a cientos de personas que, zombies como tu, se dejan llevar por la magia que envuelve el lugar. No es un laberinto cualquiera, sus paredes enormes son modernos stand, tienen libros, es una feria.

Como parte de la delegación de ATAL, he viajado junto a Adriana Doig y Ana Velásquez para presentar la Feria del Libro de Trujillo, pequeña aún pero pujante, retratada en una memoria impresa y además en versión digital. Estamos allí los tres, casi tomados de la mano, ante ese monstruo editorial descomunal al que llaman Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Sus veintiséis mil metros cuadrados acogieron a 1500 editoriales, disputándose un lugar preferencial en ese parnaso para los lectores. No está en el DF, no es una gran capital del mundo, pero la FIL de Guadalajara se tiene bien ganada la categoría de ser la Feria del Libro en español y centro de negocio editorial más grande e importante del mundo, muy a pesar de los propios españoles.

Una maquinaria organizativa impecable hizo posible que durante los nueve días en la que se desarrolló, del 26 de noviembre al 4 de diciembre, seiscientas treinta y cuatro actividades se sucedan paralelamente, en alguno de los varios auditorios y espacios públicos que dispone este evento cultural.
Hablar con cifras es pesado, más aún si estas tienen varios ceros, pero no hay otra manera de expresar que durante aquellos inolvidables nueve días, medio millón de personas la visitaron, sin contar los quince mil profesionales del libro, calidad en la que participamos y que abarca a editores, escritores, promotores de lectura y libreros de todas partes del mundo. Todos haciendo contactos, negocios, citas y contratos de derechos y traducción.
Este año Perú fue el Invitado de Honor y esto equivale a tener atención preferente en esta vitrina excepcional. El país invitado muestra su mejor carta de presentación, y así lo hizo Perú. Una caravana de cincuenta escritores, artistas e intelectuales tomaron por asalto el programa de la FIL. El desfile encabezado por Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique, se vio enriquecido con Alonso Cueto, Fernando de Szyszlo, Gustavo Gutierrez, Jaime Bayli y Santiago Roncagliolo, solo por citar a los más conocidos.

viernes, diciembre 09, 2005

DF: la ciudad de los números grandes

Hablar de México es hablar en cifras mayúsculas.
A cualquier número o estadística hay que aumentarle varios ceros.


Dieciocho millones de personas usando cuatro millones de vehículos y una red de metros subterráneos para trasladarse, dice mucho del ritmo al que corre el DF.
El primer encuentro con el famoso dejo mexicano lo tengo con el taxista que nos lleva del Benito Juárez, el aeropuerto, al hotel.
- Está lejos el hotel del centro de la ciudad
- Mande? - responde el taxista
El hotel se encuentra en la Zona Rosa, zona hotelera dentro del centro histórico y a solo tres cuadras del Zócalo, como llaman a su plaza de armas, la más grande de América. Hay que llegar, registrarse y darse un baño. La ciudad más habitada del mundo nos espera.
La siguiente es una colección de fotografías que rehuyen al México de postal para presentarles al México que yo ví. Seguramente compartiré luego fotografías de los bellos lugares que visité, esta es sólo una probadita del material que quisiera compartir con ustedes.



Mi reconciliación con los aviones fue una realidad.
Antes de llegar al DF, iniciado el descenso, una fotografía desde la ventanilla del LAN que nos llevó hasta tierras aztecas.






El lema reza "México, una ciudad para que la vivas", se dan el lujo de cerrar avenidas completas los domingos para que la gente salga a correr. Frente al grave problema de contaminación, mucho verde, muchos árboles.





En los platos: burros, flautas y enchiladas. Ni un grano de arroz durante una semana. Sus comidas son en base a maiz, todo se acompaña con "tortilleros". Viva la comida peruana.







En medio de la grandaza y todopoderosa Coca-Cola, nuestra BIG COLA (Grupo KR), compitiendo de igual a igual en una vitrina de la cadena de tiendas "7eleven".

En el metro, servicio que usan millones de personas durante el día. Hay zonas en las que ya no solo se habla de congestión vehicular, sino también de congestión de peatones.

Latinoamérica es una sola. Injusticia, corrupción y protesta hay en todas partes. Este hombre protesta en plena plaza de armas, en el frontis de su Catedral.
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También viene:
- En Guadalajara hay una feria * Encuentro con algunos escritores * Entrevista a Bryce * Fotos, fotos, fotos....

jueves, noviembre 24, 2005

Premio consuelo: el susto de tu vida

“Estuve por allí papá, volando sobre la ciudad,
viendo el techo de la casa”

El concurso era claro, el premio un misterio. De esos tipo rifa que colocan “premio sorpresa”. Había que escribir un texto narrando la visita que los corresponsales escolares del Diario La Industria de Chiclayo habíamos realizado al Grupo Aéreo Nº 6 de la FAP.
Tenía 11 años pero no la memoria suficiente como para grabarme aunque sea unas palabras de ese artículo que ocupó el segundo lugar del concurso regional y que, días después, fue publicado íntegro en el periódico. No recuerdo ni el título, me gustaría zambullirme en el archivo de ese diario y rescatarlo de las polillas.

Esa mañana un profesor me sacó de clases al medio día y me llevó hasta las oficinas del diario para la “premiación”. En el camino iba pensando en el diploma y el libro que seguro iba a recibir. Al llegar, una camioneta nos esperaba para llevarnos otra vez a la base de la FAP. A mi lado iba la primer puesto, Ana Yesquén. Hoy, años más tarde, mi amiga es corresponsal nacional de RPP.

- Bueno chicos, quiero felicitarlos. Ustedes han sido los ganadores. Esto es para ustedes.

No encontrábamos en la oficina de no se quien, con no se que cargo, pero el aire acondicionado del ambiente, además de un mini bar, lo delataba importante. Nos entregó a los “ganadores” un diploma con su rúbrica.

- Pero eso no es todo ah. Ahora viene el verdadero premio.

Cuando dijo eso confieso haberme alegrado. Era niño y las diplomas me valían nada. Quería otra cosa, no sé, merchandising, un avioncito de juguete.

- Técnico, ya estamos listos. Usted dirá.
- Positivo, avioneta lista. - Le respondieron del otro lado de la radio.

Cuando escuché eso los pelos se me pusieron de punta.

- Los vamos hacer volar sobre la ciudad. Van a ver la ciudad desde arriba.

VOLAR? Sí, ese era el premio sorpresa, el premio misterio. Mi bendito premio consuelo por haber obtenido el segundo puesto en ese concurso. Fingía una sonrisa pero mis poros absorbían más el aire acondicionado y me puse helado de pies a cabeza.
Nunca olvidaré ese día. La avioneta despegó pero mi alma no. Era un zombi prendido al asiento con las uñas. No lo disfruté, fue una tortura. Lamentaba a cada minuto el haber “escrito bonito” para ese concurso. No quería premios, bastaba con el diploma. Quienes me vieron me decían pálido, ido, que no era yo.
El piloto feliz había iniciado un monólogo sin fin. Ana los escuchaba, miraba por la ventanilla, yo no. “Ahora viene lo mejor”, dijo. Y pensé que iniciaría esas piruetas aéreas que se ven en la tele. Me quería morir. Pero no, el piloto nos pidió la dirección de nuestra casa, “para que puedan ver su techo desde arriba”, dijo, y sonreía.
Apenas terminó de preguntarme donde vivía, mi estómago estalló. Había intentado seguir guardando en el estómago la papa rellena del recreo, pero fue inútil. Al piloto no le quedó más que iniciar el aterrizaje. Ana se quejó, ella si quería ver el techo de su casa.
De vuelta al colegio suponía que más que una felicitación de mis padres iba a obtener una reprimenda por desaparecer de pronto y no volver a casa a la hora. Me veía diciendo “estuve por allí papá, volando sobre la ciudad, viendo el techo de la casa”. Mis padres me iban a mandar “a volar”, y eso era lo que menos quería.
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* El autor intentará reconciliarse con los aviones. Este sábado sale rumbo a México. Cuatro vuelos de avión serán necesarios para ir y venir de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

martes, noviembre 15, 2005

¿Ordenaste tu cuarto, actualizaste tu blog?

Los espacios virtuales importan, los físicos... también


Hoy por la mañana mi madre* me hizo la pregunta de siempre, ¿cuándo ordenas tu cuarto? Y mi respuesta fue la de siempre también, mañana o más tarde. En mi casa lo tienen claro, mi cuarto no lo “ordena” nadie más que yo, y lo malo está en que para ordenarlo, debo tener la certeza de querer hacerlo, de que ese es el momento, de que tengo tiempo, de que tengo ganas.

El tema se me vino a la mente al abrir hoy mi blog y encontrarlo tan descuidado también. Desordenado no, desactualizado sí. Desde que lo abrí, siento la responsabilidad de tenerlo al día. Ahora no solo vaga por mi cabeza la idea de darme un tiempo para ordenar mi cuarto, sino también la de sentarme a golpear el teclado. Es una responsabilidad más, tanto como la de la foto.

Un amigo me dijo hace un tiempo que su space del hotmail era como su cuarto, y que su blog del blogspot era como su oficina. Y en serio es así, queramos o no, debemos terminar por aceptar que este es nuestro espacio virtual, la habitación a la que dejas entrar a tus amigos, o a algún “anónimo”, por tanto se merece dedicación también.

Hay cuartos (blogs) bien chéveres, otros más bien simples, y que conservan las formas. Tu blog es tu territorio, tu habitación. Algunos se animan a colgarle un reloj, un cuadro, o ponerle más “ventanas”. A veces es difícil llegar al cuarto de algún amigo, se ha empeñado en hacer difícil su “dirección”.

Otros, más monos o con más tiempo, tienen “radio”, y algunos te dejan su “tele” prendida para que veas lo que andan viendo. Hay quienes le echan llave y sólo permiten el toque del timbre a los amigos registrados; algunos son serios, otros son fashion y otros Esportelegante.

Nuestro blog habla de nosotros, de lo que somos, de lo que pensamos. Gracias por darse una vuelta por el mío. Relájense, tomen una revista si quieren, no se lleven mi reloj, no me destiendan la cama.

* Mi madre anda aprendiendo computación, debo tener cuidado.

domingo, noviembre 06, 2005

Viva México cabrones !!!

Un pelucón de pocas carnes no tiene pinta de coyote.
Bienvenido a México, me dijeron.

La Embajada de México está en San Isidro y tiene menos opulencia y menos postulantes a migrantes que las que la rodean. He llegado con el convencimiento y la convicción del que no lleva un solo documento falso en su file. Todos los míos eran legales, pero pese a eso admito haber sentido cierta ansiedad cuando dijeron: "31, que pase el 31."

  • Buenos días
  • Buenos días

(La señorita revisa los papeles, me devuelve los originales)

  • Y a que parte de México piensas ir?
  • A Guadalajara, a la Feria Internacional del Libro* (www.fil.com.mx)
  • ¿Tienes la invitación?
  • Claro, está allí, entre los documentos.

(La miró, me miró. Miró la foto de mi pasaporte, me volvió a mirar)

  • Perfecto, venga mañana por su pasaporte.

Quería preguntarle si ese era un si o un no. Pero eso habría delatado mis enormes ganas de recibir un afirmativo, hay que hacerse el indiferente, aconsejan.

Hoy por la mañana recibí la respuesta: Bienvenido a México, me dijeron. Estoy feliz, el 26 de este mes me subo a un avión para salir del país por primera vez.

Prometo volver, como lo dejé claro en el post “Guía Práctica para salir del país”.

Viva México cabrones !

* La Feria Internacional del Libro de Guadalajara es la más grande del mundo en Español.
El próximo post va sobre este evento.


viernes, octubre 28, 2005

Usted me estafó, señor presidente

Tres jóvenes, imberbes todos, fueron en busca del héroe.
Historia de una desilusión.
Lo recuerdo bien señor presidente. Con su camisa blanca y el cabello largo que su condición de eterno candidato le permitía todavía llevar. Recuerdo a su esposa, fue aplaudida por la multitud. Entonces sí le permitía levantar el puño antes los vítores de los concurrentes. Me sumé a los silbidos cuando presentó a su hija. Shantal lucía bella y uno de mis amigos, que también se creía revolucionario, le gritó ¡suegro!.

Esa noche, Jaime, Michael y yo, lo fuimos a ver. Acordamos no ingresar a nuestra clase de inglés y, libros en mano, nos escabullimos entre los cientos de personas para tenerlo un poquito más cerca. Entonces usted era el héroe señor presidente, y yo contaría después en casa, “vi de cerca a Alejandro Toledo”. Estaba feliz. Lo recuerdo con su voz ronca, producto de sus giras, lanzando los “carajos” que encandilaban a los jóvenes. Aplaudí lo que ahora considero sus estupidísimas propuestas y grité lo de “Democracia sí, dictadura no”.
Entonces alimentaba mi “carácter revolucionario” leyendo “En el reino del espanto”, una novela de Álvaro Vargas Llosa que relataba la inmundicia del gobierno de Fujimori y las atrocidades cometidas por el SIN de Vladimiro Montesinos. Mi repudio por la dictadura Fujimorista me llevó antes, con los mismo dos amigos, a hacerle bulla al chino cuando, subido en el “chinomóvil”, pasó cerca al instituto de inglés, y desde la ventana le gritamos lo que quisimos.
La noche del mitin, señor presidente, yo corrí detrás de su camioneta para poder darle la mano. Mis dos amigos corrían también. Varios jóvenes corrieron también. No alcancé a saludarlo de mano, pero sí a observar de cerca el gesto aquel que hasta ahora mantiene cuando los poquísimos peruanos que todavía creen en usted, lo saludan. Levantaba los brazos, se abrazaba el pecho, y se golpeaba el corazón. Yo también los quiero parecía decir.
Han pasado cuatro años desde entonces y está de más enumerar las razones por las que yo, un joven más, el 0.00000000001 de las encuestas, le hemos quitado el apoyo, es más, lo detestamos. Me he resistido por mucho tiempo a retirarle la confianza y le he dado, señor presidente, múltiples oportunidades para que se reivindique conmigo. Pero ya no más. Usted me ha enseñado que los políticos son todos unas mierdas.

Ha perdido usted una oportunidad histórica de cambiar las cosas en el país. Uno por su ascendencia inca, chola o como la quiera llamar, de la que tanto alarde ha hecho, y dos por el momento en el que llegó al poder. Un descendiente de los apus haciendo un excelente gobierno, después de una dictadura, habría sido festejable. Usted lo echó todo a perder.
Yo me creí sus promesas. Yo canté lo de “toma mi mano, crucemos los puentes, hagamos la casa con toda la gente”, y hoy me río y me avergüenzo escribiendo estas líneas. Fui un joven víctima de su propaganda y de su verbo accidentado, pero que era entonces la única salida ante el dictador. Ha sido usted mi primera decepción política y creo que debo de ir acostumbrándome.
No he vuelto a saber de Jaime ni Michael, pero estoy seguro que se sienten tan defraudados como yo. Si lo vuelvo a ver volveré a correr detrás de usted, pero ya no para saludarlo, y quizá sí para gritarle: ¡Usted me estafó, señor presidente!.